Entre telas y espinas: Diálogos artísticos con el desierto
Este proyecto surge de mi conexión con los paisajes que han marcado mi desarrollo, especialmente aquellos que me rodeaban durante mi infancia. Vivir en un lugar que algunos llamarían "el medio de la nada" ha sido una fuente de inspiración para mí, recuerdo que mis abuelos, fundadores de su pueblo, siempre me imbuyeron un gran respeto y admiración a la naturaleza, en sus tiempos de juventud regaban el desierto y siempre procuraron que en su jardín las protagonistas fueran las plantas endémicas proliferantes.
Pienso en mi tío y en cómo para él el remedio de todas las enfermedades es un “té de raíz de choya”; no se me olvidan los molestos huizapoles que se encuentran en todos lados, tanto en la ropa tendida al sol, que al ponérsela te sorprenden con su aguijoneo o pegados a los zapatos después de salir a dar paseos llenado las agujetas como gusanitos peludos.
La curiosidad y el asombro que sentía al explorar esos paisajes, en apariencia desolados, me llevaron a cuestionarme qué es lo que realmente había en ellos. ¿Era verdad que no había nada en el monte, o había algo más, algo que quizás solo unos pocos podían ver? Para mí, esos paisajes parecen pertenecer a otro planeta, llenos de una magia que yo misma quiero capturar a través del arte para mostrar que es posible prevalecer y florecer incluso en lugares tan adversos como el desierto.




